Disculpas “Reales”

Nunca antes la Casa Real había estado en el epicentro del conflicto tal como lo lleva estando desde hace algunos meses. La situación económica en la que nos encontramos hace que los representantes de nuestro país tengan que ir con pies de plomo a la hora de comparecer públicamente y actuar de la forma lo más transparente posible.

Tras la polémica de la cacería de elefantes del monarca y el disparo de escopeta de su nieto, muchas han sido las corrientes que han soplado esta semana: si debería abdicar, si debería pedir perdón, si WWF le retirará de su cúpula, si existe un desgaste social, etc… nunca antes una cacería de elefantes había dado tanto que hablar en este país.

Soy el primero en pensar que lo ha hecho mal, que se ha equivocado con su comportamiento dado como se encuentra el país, y sobre todo, después del ridículo recorte que ha sufrido su presupuesto, proveniente del dinero de cada uno de nosotros. Pero una cosa he de decir, por lo menos ha tenido la dignidad, voluntaria o más bien impuesta por el gabinete de comunicación y de crisis de la Zarzuela, a pedir perdón. Sincero o no, pero en este país es un gran paso que alguien reconozca, aunque sea con la boca pequeña, que se ha equivocado. Me gustaría ver a muchos otros que se escudan en excusas para no dar su brazo a torcer en actos erróneos o fraudulentos, aunque les joda, pero que tuviesen el valor de ponerse delante de una cámara y reconocer sus fallos.

Juan Antonio Reig, del S. XXI al Paleolítico

Juan Antonio Reig Pla ha vuelto la carga haciendo referencia a la homilía televisiva de Viernes Santo. Según este cuerpo pensante, sus palabras no fueron homófobas, simplemente no renuncia a la verdad… lo gracioso de todo esto es que no entiendo a qué verdad es a la que no renuncia. ¿Quién le ha dicho a este señor que lo que él piensa y cree es la verdad? Quizá la verdad está más en aquellos casos de investigación que demuestran con estudios y casos que lo que él comenta de la homosexualidad es totalmente erróneo y solo son falacias provenientes más cercanas de un hombre del paleolítico que no de una persona del siglo XXI.

 Aquí nadie juega a confundir conceptos Sr. Reig, aunque sinceramente, creo que la titularidad de señor le viene bastante grande, con lo que a partir de ahora, le parezca bien o no, le trataré de ser inmundo.

 Según indica, cuando los padres advierten según que comportamientos en la infancia o adolescencia deben buscar ayuda, ¿no es así? Entonces, ¿por qué sus padres no lo hicieron? Sinceramente, sus palabras lo único que provocan es que padres que están encerrados en su mundo, hagan la adolescencia de sus hijos una pesadilla haciéndoles creer que están enfermos y tratándolos como si bichos raros se tratasen.

 Citando las palabras de tal ser inmundo,  ”Con la ayuda de la gracia de Dios y acompañados por sacerdotes, orientadores y catequistas y ayudados, en su caso, por profesionales, las personas con orientación sexual hacia el mismo sexo pueden vivir en castidad (dominio de sí); no sin combate, pero la vida de todo cristiano que quiere vivir según la voluntad de Dios implica batallar contra las propias concupiscencias hasta el mismo día de la muerte”, por lo que mi duda es lo que va a pasar con todos esos sacerdotes que han abusado y abusan de niños pequeños, ¿qué pasará con ellos? Ellos quieren vivir según la voluntad de Dios, ¿no? Entonces, ¿acaso Dios quiere que abusen de niños que son indefensos?

 Es una vergüenza, que personas con dominio público puedan lanzar ese tipo de mensajes a través de la televisión, haciendo que miles de padres y adolescentes se tormenten por lo que les está pasando por la cabeza. Ustedes no tienen la verdad, no la tienen absolutamente más que nadie, e incluso es más, no tienen ni idea de lo que están hablando. Ese tipo de mensajes se encuentran fuera de sus dominios, y si están en su dominio, es que quizás este ser ha recibido sesiones de terapia como él mismo comenta e intenta justificar actos pasados con bazofias y contención.

Con la que está cayendo, y nosotros, ¡sin cubierta!

Si algo está caracterizando a nuestro país durante las últimas semanas, es aquella palabra a la que todo el mundo le da morbo, y no es sexo precisamente, si no polémica.

Hemos pasado por unos presupuestos del estado que se hicieron públicos en miércoles santo evitando así que la gente se volcase sobre ellos ya que se encontraban de procesiones y celebración. Tras 5 días de los presupuestos, el gobierno lanza por nota de prensa más recortes centrados en educación y sanidad… eso si, sin haber tocado los presupuestos de la Iglesia y habiendo bajado solo en un 2% los de la Casa Real… que ya hemos visto para que necesitan el dinero de todos, para comprar escopetas e irse de cacería por África, ¡Qué buen ojo tiene esta gente también! ¿No se podrían haber ido de retiro espiritual a Huesca?

En fin, no nos vayamos por otros lares que como empiece a tocar varios palos en esta entrada me quedo solo en el país.

Entre presupuestos, notas de prensa, obispos que claman contra los homosexuales en la televisión pública y los representantes de nuestro querido gobierno de derechas se excluyen de la votación para enviar un comunicado a la iglesia quejándose de esos discursos peyorativos y de la edad media, una casa real que se gasta el dinero de todos en cubrir sus placeres y no se privan de nada cuando el país entero (o prácticamente excepto los políticos) se aprietan el cinturón, un presidente que sale por el garaje evitando a los periodistas para no tener que contestar preguntas sobre los recortes ¡ole tú!… venga va, ¿quién da más? Lo tenemos todo calentito calentito! Mientras tanto, nuestros amigos madrileños sufren la subida del transporte pública más acusada hasta el momento en la capital, y su querida presidenta sigue diciendo que el metro no sube… ¿pero estamos tontos o qué? Uno los tiene ya hinchados de que le traten como un encefalograma plano, ¡he dicho!

Analizando la actualidad, leyendo los periódicos y escuchando las noticias; uno se da cuenta de que parece que hemos entrado en un espiral donde cada uno hace lo que le da la gana, nadie da explicaciones a los demás a pesar de que todos estamos involucrados en las decisiones que 4 personajillos toman, y sobre todo, nos toman por el pito del sereno queriéndonos hacer ver cosas que no son.

La corriente financiera que azota los mercados tampoco nos da tregua, entre que la Señora de Riesgo sigue subiendo, nuestro vecino Sarkozy se mofa de nosotros a Europa entera, y la bolsa cae en picado. Grandes momentos, grandes semanas las que estamos viviendo.

En estos momentos me lamento de no haber nacido caracol, por lo menos podría resguardarme en mi casita a cuestas y no salir hasta que todo este vendaval de malas noticias y cara duras de nuestro país desapareciesen.

Ansiedad aérea

Entiendo que hay mucha gente que no está acostumbrada a volar, y por ello, pueden tener comportamientos un tanto molestos para el resto de viajeros. Lo que no entiendo es que en un solo vuelo tenga que aguantar muchos de esos comportamientos, más otros de personas que carecen de sentido común y de neuronas en su cabeza de corcho.

¿Por dónde empiezo? ¿Por la que sufre ataques de pánico cada vez que hay turbulencias? ¿Por el “autocar de adolescentes” de viaje de instituto? ¿De los niños llorando repartidos por el avión? ¿O de las patadas y movimientos de respaldo de los que me rodeaban?

Si por una cosa recordaré el vuelo de ayer, no será precisamente por haber sido tranquilo ni apaciguado. Nada más llegar al aeropuerto la cosa ya pintaba mal, un grupo de unos 40 adolescentes en viaje de instituto, acompañados de 3 profesores que hacían caso omiso al escándalo de sus alumnos. Nada más subir al avión, éste se convirtió en un autocar con alas, con gritos y juegos constantes bajo la callada mirada de sus profesores. Una vez despegamos el pasillo del avión se convirtió en un patio de colegio con idas y venidas, cambios de sitios, juegos de cartas con los compañeros de la fila trasera, gritos de las adolescentes histéricas con las turbulencias mientras ellos se hacían los “machitos”; un panorama al que los profesores miraban de forma totalmente pasiva.  Un 10 para los chicos y para los profesores.

En este panorama no podemos olvidar a la chica de mi lado, una treintañera con pánico a volar que cada vez que se movía levemente el avión me agarraba del brazo con todas sus fuerzas… yo la miraba educadamente diciendo, no pasa nada, tranquilízate… aunque en realidad me entraban ganas de gritarle: como me vuelvas a clavar las uñas te las arranco una a una… pero bueno, uno es muy educado. Entre turbulencia y turbulencia se dedicaba a acariciar el respaldo del de delante como si de un gatito se tratara… y entre medio se dedicó a apagarme dos veces el aire acondicionado mientras me intentaba ausentar de todo lo que me rodeaba. Perdón, ¿he dicho ausentar? Quería decir mientras intentaba no matar al de detrás, el cual se dedicó un 80% del vuelo a pagar patadas a mi respaldo, proporcionándome un masaje poco adecuado para un avión; sumado a que el de delante tardó tan solo 10 minutos en reclinar su asiento para detrás, lo que hizo sentirme como una sardina en escabeche en ese avión tan amplio y cómodo.

Los únicos que no tienen culpa, pero no por ello eran los menos molestos, eran los dos niños pequeños que parece que se habían repartido estratégicamente para molestar a todo el avión, uno delante y otro detrás, con unos lloros que no son normales (aún no entiendo como ninguno de los dos se ahogó)…. ¡Qué banda sonora! Y acompañada con el ataque de tos del chico sentado al otro lado del pasillo, él era el percusionista.

El caso es que con vuelos así se me quitan las ganas de subirme a un avión, cada vez que embarco me entra la tensión por saber quién tendré a mi lado y si me dejará volar con tranquilidad, y con la mala suerte que me viene acompañando en los vuelos, la respuesta es clara, NO.

902: el tragaperras telefónico

Cuando las empresas piensan en atención al cliente, ¿qué debería ser lo primero que se les pasase por la cabeza? A mí se me ocurre: atención, escuchar, resolución de problemas, ayuda, satisfacción del cliente, que hablen bien de mi empresa, etc… pero por un lado, todo eso se desvanece en el momento en el que la persona que se encuentra al otro lado del teléfono contesta… eso sin olvidar los 10 minutos en espera que nos han tenido, los cuales ya nos han costado unos 10 euros… ¡fantástico! ¿no? Y después se preguntarán por qué muchas de las personas que llamamos para reclamar ya empezamos con un tono elevado la conversación.

Los teléfonos 902 me parecen uno de los timos de la era moderna que sigue sacándonos los euros de una manera totalmente descarada. Si yo llamo a Endesa, por nombrar una empresa así… al azar…; para reclamar por la desorbitada factura que nos han emitido, es por qué quiero que me devuelvan el dinero que descaradamente me han cobrado. Pero claro, si la llamada me va a costar 30 euros entre los minutos de espera hasta que me atienden, la persona que me atiende al otro lado del teléfono que parece que ha sido entrenada para procesar la información a la velocidad a la que se reproduce un caracol, y el ratito de espera hasta que consulta los datos y me puede dar una respuesta… ¿realmente me vale la pena llamar si se trata de una reclamación de 28 euros por ejemplo? (en este caso os aseguro que si me vale la pena gastarme 30 euros en la llamada, pero este es otro tema al que entraré a hablar con la futura subida de la luz, no os ansiéis).

Sinceramente, el 902 me resulta una forma de evitar que los clientes nos pongamos en contacto con las empresas para reclamar o para abrir incidencias, y si lo hacemos, preparemos los bolsillos, porque la queja no nos va a salir gratuita. Lo que todavía no comprendo es porque la OCU no está tomando carta en el asunto, cuando es claramente una barrera para que podamos ejercer nuestros derechos como consumidores.

Por otro lado, están los dichosos 901 en los que los gastos dicen que son compartidos… más de 35 minutos me he pasado con mi banco al teléfono para realizar unos cambios, si hubiese sido en una llamada aun me pasa, pero que esto haya sucedido en 3 llamadas… me supera. Eso si, se corta la llamada a mitad, y aún teniendo tu teléfono; ¿os creéis que se dignan a llamar? No no, no vaya a ser que  les entre una rampa en el dedo al marcar.

A mi estos teléfonos me recuerdan a las pitonisas que te adivinan el futuro a las 3 de la mañana en cualquier cadena nacional, un absoluto timo.

Desde mi pequeña parte de mundo virtual os recomiendo que os pongáis manos a la obra buscando las equivalencias de los 902 en teléfonos nacionales, yo no vuelvo a invertir medio sueldo en llamadas ni “jarto vino”.

Tenemos un problema, y se llama Diario ABC

Portadas como la del ABC de hoy son precisamente las cosas que lo único que provocan es que el odio se infunda dentro del país y que éste se haga más latente. Los medios de comunicación, sean de la ideología que sean, no tendrían que poner a sus lectores en contra de una región que parece ser, muy a su pesar, forma parte del mismo país.

Cada día, cuando enciendo el televisor, oigo ataques indiscriminados contra Cataluña y contra su gente. Señores, para hablar hay que saber. Antes de tener una opinión sobre algo hay que conocerlo, y no lanzar opiniones o noticias al aire al “tun tun”.

Señores del ABC, si ustedes lo que realmente quieren un país unido; ¿por qué no nos dejan en paz? ¿por qué en lugar de crispación y odio no intentan unificar y apaciguar las aguas? Ustedes son muy listos, lanzan unos discursos que saben que tendrán una repercusión mediática en Cataluña, provocando que los radicales lancen mensajes que son los que ustedes utilizarán en nuestra contra. ¡Basta ya!

Portadas como la que aparece más abajo me parecen lamentables, patéticas y degradantes para una región que es amada fuera de las fronteras españolas y que es amada por un porcentaje elevadísimo de españoles. Dejen de difamar y escriban con rigor periodístico, dejando de un lado odios personales y las blasfemias.

¡Cinturones fuera!

A falta de dos semanas para una huelga general y que se hagan públicos los nuevos recortes y medidas de ahorro propuestas por el gobierno, no nos queda otra que ir haciendo cola en el zapatero para que nos vaya haciendo más agujeros en el cinturón, ya que si se cumple el pronóstico; nos va a tocar apretárnoslo al máximo. Vamos a tener que buscar ese último agujero que hasta ahora nunca habíamos entendido que hacía ahí, ni quien podía tener una cintura tan estrecha como para poder abrochárselo.

Nuestro país vecino, Portugal, ya aplicó medidas muy drásticas a sus ciudadanos y todo va en la dirección a que los siguientes vamos a ser nosotros, los ciudadanos de a pie los que vamos a pagar el pato del siguiente plan de austeridad. ¿Qué será lo siguiente? ¿La privatización del aire? A lo mejor de ese modo se pueden sacar de la manga un impuesto por respirar en zonas comunes; y otro, por disponer de aire en nuestras casas (2×1).

Desde aquí os recomiendo directamente ir por la vida perdiendo los pantalones, creo que con lo que está por venir no hay cintura en el mundo que pueda llevar este complemento en el agujero adecuado sin que se le corte la respiración de cintura para arriba. Además, puestos a padecer un 2×1; con un poco de suerte perdemos la conciencia debido a la falta de aire y nos ahorramos ver el panorama.

Hipocresía Hipotecaria

Una vez más las portadas de los periódicos hablan sobre el descenso del 30% en la venta de pisos a pesar de disminuciones del IVA, desgravaciones fiscales, etc… así que puestos a echar números, echémoslos todos, ¿no es así como debería funcionar?

Actualmente que te concedan una hipoteca es menos probable que se te presente la Virgen María en el bosque y te ilumine con su aura; pero suponiendo que aun así estamos  pensando en adquirir un piso, veamos:

Un piso normal en la provincia de Barcelona asciende a 200.000 euros, y creedme cuando digo que es un piso muy normal y básico, el cual lo más seguro que requiera de reformas o directamente tirarlo abajo. Para la concesión de la hipoteca necesitamos 40.000 euros; es decir, un 20% sobre el valor total de la vivienda (estos datos no son totalmente ciertos pero quiero hacer una simulación con números redondos).

Muy bien, 40.000 euros; con un sueldo medio de aproximadamente 1.000 euros; si ahorrásemos absolutamente todo nuestro sueldo, solo tardaríamos 40 meses en ahorrar ese dinero… bueno… más de 3 años… no está mal.

Pero me surgen unas dudas… ¿Cómo puedo ahorrar el 100% de mi sueldo? ¿Cómo voy a trabajar entonces? Ok… descontemos 50 euros en desplazamientos, porque si no voy a trabajar no ingreso ni esos 1.000 euros. Vale, ahora me quedan 950 euros al mes, pero… ¿no como? Mira que si no como enfermo, eh? ¿Y si enfermo? Ay no no virgencita virgencita, no solo tendré que acabar pagando el médico si no que cojo la baja y no cobro… ok, pues pongamos 100 euros al mes para comer… ¡ánimo, aún puedo ahorrar 850 euros! Pero… ¿no bebo? Bueno bueno, beberé agua del grifo que es más barata que la embotellada aunque en lugar de agua me de la sensación de estar bebiendo Calgonit…sumemos 15 euros al mes de agua… más 30 de electricidad, no? Que aun me empotraré contra la mesa si no enciendo la luz y me lesiono! A ver a ver…  805 euros me quedan.

Pero… ¿dónde vivo? Porque claro… con 28 años ya me apetece un poco de independencia… bueno mira, me alquilo una habitación por 300 eurillos mientras tanto, así ahorro unos 505 euros mensuales y voy haciendo; y para no gastar demasiado, me compro un móvil de tarjeta para que mi madre me tenga localizado y limito el gasto mensual a 10 euros; por posibles imprevistos o urgencias… vale, 495 euros al mes.

No entraré a detallar ni la ropa necesaria para ir a trabajar, hoy en día hay tiendas muy baratitas en los que conseguir unas camisas que por 6 euros dan el pego… pongamos un gasto prorrateado a nivel mensual de 15 euros en ropa… ¡Que me los quitan de las manos! Ok… me quedan 480 euros… pero claro, voy descalzo a trabajar; bueno, así refuerzo las plantas de los pies y mis defensas trabajan.

Bueno, hasta aquí bien, pero necesito asearme un poco también, porque si no o bien enfermo o me despiden por guarro… a ver, entre gel, champú, cuchillas de afeitar, espuma, y colonia de los chinos… pongamos al mes otros 10 euros… 470.

470 euros, a ver a ver, a una media mínimo de un regalo a un ser querido al mes entre cumpleaños, santos, navidad, aniversarios, despedidas, amigos invisibles… bueno mira, me voy a uno de los antiguos “todo a 100” y por 10 euros seguro que encuentro algo decente… 460 euros ahorro todavía… no está mal!

Echemos números, a 460 euros al mes, solamente tardaría unos 7 años en ahorrar el dinero para que se planteen darme una hipoteca… eso si, sin haber salido a cenar ni un día fuera en 7 años… ni al cine… ni gastándome más de 6 euros por camisa… yendo a trabajar descalzo… teniendo 35 años y siguiendo compartiendo piso con estudiantes… 7 años sin intimidad y comprando colonia de los chinos, que aún tendré que dar gracias a Dios por mantener toda mi piel en el cuerpo.

Supongamos que vale la pena… y me planto en el banco con mis 40.000 euros con un sueldo de 1.003 euros al mes (esos 3 euros es el aumento por antigüedad y aumento de IPC que la empresa ha realizado en 7 años), y mis 35 años.  ¿Cuál es mi sorpresa? Oh….

- Usted es demasiado mayor para una hipoteca a 40 años y además, la hipoteca es superior al 50% de su sueldo… con lo que no se la concedemos…

Cojo mis 40.000 euros, me meto el rabo entre las piernas y me vuelvo con mi camisa de 6 euros a mi piso compartido con estudiantes a comer arroz y a beber agua del grifo que es lo único que me puedo permitir y a no salir ni a respirar el aire de los coches no vaya a ser que caiga enfermo y me despidan.

Y aun se quejan de que no se venden pisos… ¡hay que joderse!

El cine en 3D: ¿rentabilidad o desesperación?

En primer lugar, sí, soy un cinéfilo empedernido y me apasiona hundirme en la butaca a disfrutar de las aventuras y evadirme así de todo lo que sucede de paredes para afuera. Para mí, el cine es una vía de escape y un lugar donde relajarme y dejarme transportar al más allá, a tierras lejanas y a vivir mil aventuras junto a los personajes.

Por eso mismo, no acabo de entender la rentabilidad de la mayoría de películas que actualmente se ruedan en 3D. Entiendo que la tecnología 3D es ese valor añadido que nos pueden otorgar las empresas cinematográficas para convencernos de que paguemos la entrada y disfrutemos de la película en una de las miles de salas de cine de nuestro país. Pero, ¿son realmente todas esas películas adecuadas para ser proyectadas en 3D?

Encuentro que la decisión de las productoras ha venido acontecida como acto de desesperación a la bajada continua de personas que acuden a las salas; o bien por motivos como internet, o bien por el precio abusivo de la entrada; lo que ha provocado un aluvión de películas en 3D para intentar salvar el sector, pero sin ser la mayoría de ellas adecuadas para ello.

El boom empezó con Avatar, donde se recreaba un mundo fantástico con batallas y efectos especiales… y a raíz de ahí, Torrente, El Rey León, La invención de Hugo… ¿son estas películas las más adecuadas para el uso de esa tecnología? ¿Vale la pena pagar 11 euros en lugar de 7,80 por ver una película cuyo 3D no nos va a aportar absolutamente nada y con una imagen que en muchas ocasiones no es ni tan siquiera nítida?

Empiezo a estar un poco cansado de acudir al cine y encontrarme con que el uso de esa tecnología está de moda, muy de moda, pero desaprovechada. Está siendo masivamente utilizada pero sin saber sacar la magia de lo que puede significar un buen 3D.

Hace años, cuando el único cine en 3D que se conocía era el IMAX, con aquellos documentales sobre animales o sobre la galaxia, donde realmente te daba la sensación de viajar por el espacio; esa inversión sí estaba justificada debido a la alta calidad ofrecida. Quién acudía a ver esos documentales era porque quería realizar una inmersión temporal en el espacio y disfrutar con aquella tecnología novedosa. A día de hoy, con un 3D en todos lados (inclusive en los televisores), no alcanza ni las expectativas planteadas ni la calidad que en un entonces tenía.

Podré estar tachado a la antigua en estos temas, pero no, no me convencen las películas en 3D: ni por la calidad, ni por la poca espectacularidad, ni por la incomodidad de esas gafas que se clavan en la cabeza y acabarán provocando deformaciones craneales.

A la “porra” con la policía

Todavía no había acabado de asimilar  todos los contenidos de la nueva reforma laboral, y todos los beneficios para los empresarios y todos los que perdemos la clase trabajadora, cuando voy y me encuentro con miles de videos de la policía cargando contra los alumnos de una escuela de Valencia que estaban protestando contra los recortes en educación.

Primer punto, no sé desde cuando no se permite expresarse libremente y quejarse antes las aberraciones que nuestro gobierno está haciendo. No se culpa a personas que roban millones pero si está permitido que los estudiantes estén sin calefacción y en algunos casos no tengan ni tan siquiera dinero para pagar a los proveedores más básicos: comida e higiene. ¿Dónde está el problema en movilizarse contra lo que no se está de acuerdo?

En segundo lugar, tampoco entiendo desde cuando el papel de la policía es pegar y cargar violentamente contra adolescentes que no están ejerciendo la violencia, y como en algunos vídeos que se han publicado, que estaban tranquilamente hablando en alguna esquina y se les ha soltado un manotazo y pegado con la porra.

En tercer lugar, aquí nadie asume la culpa ni la responsabilidad, no? Ahora resulta que el señor Gallardón asegura que la respuesta fue legítima y obligada, mientras Fernández Díaz adelanta que la culpa fue de los radicales…. ¿Pero se puede saber qué radicales? ¿Los abuelos? ¿Los padres de los alumnos? ¿Los estudiantes sentados en la carretera y que son agitados violentamente por la policía? VEAN LOS VIDEOS Y DESPUÉS HABLEN señores políticos!!! Bajen a la calle y vean lo que está pasando, abandonen sus despachos y vean la indignación, una indignación causada precisamente por ustedes y por su comportamiento de afrontar la realidad!

En cuarto lugar, tampoco comprendo cómo Antonio Morenoce puede llamar enemigos a unos estudiantes que están protestando, con todo su derecho democrático y constitucional.

Estos actos de irresponsabilidad y violencia no pueden quedar como si nada, han de ser juzgados y las personas que han arremetido con violencia, castigadas. Las fuerzas de seguridad nacional están para velar por el bien del ciudadano y para protegerlo, no para agredirle.

Asco y rabia contenida es lo que siento por todo lo que se está sucediendo en este país. Por los políticos que miran a otro lado y no hacen ni caso del pueblo, por los recortes que se están produciendo cuando no se está condenando la malversación de fondos.

Señora delegada del gobierno, si tal como ha dicho, habrá consecuencias para aquellos que se han extralimitado, ya puede empezar a coger papel y bolígrafo porque la lista va a ser larga. Que pena que seguro que coge uno de esos bolígrafos de tinta transparente, en los que nadie podrá ver ningún nombre escrito, porque no piensa mover un solo dedo, como de costumbre.

Porque TODOS somos esos estudiantes de Valencia, porque TODOS hemos de luchar por nuestros derechos y porque NINGUNO hemos de dejarnos vapulear ni tomar el pelo ni un segundo más!

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