Redefiniendo el concepto de televisión

Posted on octubre 30, 2011

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No me gustaría saber lo que pensaría John Logie Baird si levantase la cabeza y viese en que se ha convertido aquello en lo que en 1925 invirtió tanto tiempo a desarrollar, un sistema de transmisión de datos a través de dos discos: un emisor y un receptor de mensajes.

Del mismo modo que prefiero ser un ignorante y no saber que pensarían los directores de la BBC que en 1927 realizaron las primeras emisiones públicas en TV si viesen en que se han convertido algunas de las cadenas televisivas de nuestro país en pleno S.XXI: un puñado de carroña.

¿Adónde ha quedado aquella programación familiar que hacía que las familias se reuniesen alrededor de ese “objeto misterioso” y compartiesen algunos de los mejores momentos del día?

El morbo vende, pero ¿adónde está el límite? La línea que separa una temática morbosa a otra totalmente fuera de lugar es muy traslúcida, o para algunos responsables de medios de comunicación esta línea es totalmente transparente, tan transparente que harían lo que fuese por conseguir un 2% de share adicional en una noche de sábado. Hace unas horas hemos podido ver como una señora, madre de uno de los implicados en la desaparición y muerte de una adolescente, visitaba un plató de televisión para ser entrevistada y engrosar su cuenta bancaria en 10.000 euros. ¿Acaso no tenemos suficiente con que su hijo se mofe de la justicia española sino que también tenemos que ver como su madre recorre los platós de televisión ganando dinero a costa de un crimen?

La gran incógnita es el decidir de quién es la culpa de la situación a la que hemos llegado… de las televisiones, de los colaboradores, de los entrevistados… o de todas aquellas personas que se sientan delante de la TV a escuchar esas declaraciones y dan audiencia a programas que deberían ser retirados inmediatamente de la parrilla televisiva; yo lo tengo muy claro, no sé vosotros.