Colapso en el aeropuerto

Posted on noviembre 16, 2011

5


Como muchos de vosotros sabréis, cuando uno tiene que coger un avión por la mañana temprano para ir a trabajar a otra ciudad lo
único que quiere es montarse en el avión y despegar para llegar lo antes posible al destino. Me entran dudas al pensar si alguien que viste traje, maletín y ronda los 50 años de edad, sea el primer vuelo de su vida para no entender cómo funciona  el control de pasajeros.
Bien, 6:30 de la mañana de un miércoles cualquiera en un aeropuerto cualquiera, me dispongo a pasar ese rutinario control en el cual te desprendes de lo más querido para dejarlo en un par de bandejas que miras con pena alejarse por la cinta automática con la incertidumbre de si a alguno de los que está delante tuyo se le va a ir la mano en tu bandeja y te va a volar alguna de tus pertenencias, cuando dicho caballero trajeado con maletín en mano que tenía delante se dispone a pasar el control… cuando una amable voz se oye de fondo:
– Señor, ¿lleva portátil en el maletín?
– Si, si llevo.
– Debe sacarlo y ponerlo en una bandeja – le comenta la vigilante.
– Es verdad, disculpe.
El señor se dispone a pasar…
– Señor, la americana ha de quitársela
– Ok ok
Una vez el señor pasa… ton ton, suena el detector.
– ¿Lleva algo metálico en los bolsillos o encima?
– Mmmm… déjeme ver, ah si, las llaves.
– Por favor, déjelas en una bandeja y vuelva a pasar…
(Tercera bandeja que el señor utiliza)
El señor hace su cuarto intento… ton ton, suena el detector.
– ¿Ha retirado todo de los bolsillos? – el tono empieza a ser más serio.
– Si, no tengo nada.
– Y el cinturón, ¿por qué no se lo ha quitado?
– Descuide, no es de metal, es de plástico.
Se procede al control de los zapatos… mientras le revisan los zapatos el vigilante que revisa los bultos de la cinta transportadora le pregunta si una de las maletas era suya, él afirma con la cabeza.
– Señor, lleva unas tijeras y un bote de colonia grande, esto no puede pasar al avión.
– Ui, no me había dado cuenta, deben llevar semanas ahí dentro –  contesta el señor. Déjeme un poco de colonia antes de tirarla, se me ha olvidado ponerme esta mañana.
(Poker face)
Mientras esto sucedía las personas se iban amontonando en el control de pasajeros por la monopolización del control por parte del señor del traje, teniendo en cuenta la hora en la que nos encontrábamos, las miradas que éste recibía por parte del resto de pasajeros no podían ser de mucha amabilidad.
Una vez pasado el control, ¿cuál es mi sorpresa? no puedo recoger mis pertenencias porque dicho señor y su traje están monopolizando la cinta dada su lentitud, sin percatarse que en el fondo hay unas mesas muy decentes para acabar de recoger las pertenencias y no molestar el paso del resto de viajeros.
Tras los minutos de desconcierto que el señor me había causado a esas horas de la mañana, me dirijo hacia la puerta de embarque pensando que a lo mejor todo se trataba por la falta de oxígeno en el cerebro causado por el nudo de la corbata…
Entro al avión, me siento y sitúo todo mi equipaje en la parte superior, cuando de repente alzo la vista y ahí estaba él, avanzando por el pasillo central con una cara de entre desconcierto y perplejidad. El individuo sigue avanzando… y sigue… y sigue un poco más… y en menos de lo que canta un gallo empieza a dejar cosas en el asiento de al lado… en efecto… íbamos a compartir dos horas de vuelo codo con codo.