¿Justicia? ¡Y una mierda!

Posted on enero 26, 2012

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Si, un día más me levanto con la úlcera a fuego tras leer las portadas de los periódicos nacionales. Cada vez estoy más convencido de que sería mucho más feliz y me llevaría muchos menos sobresaltos y cabreos si viviese en una isla desierta sin televisión, periódicos ni internet donde informarme de lo que pasa en el mundo, y más concretamente, en nuestro país.

Me río yo de la resolución del jurado popular en el caso Camps y Costa, yo sí que me río de esa resolución de inocencia a unas personas a las que se les ha oído en decenas de grabaciones conspirar y hablar de los regalos y de la corrupción. ¿Pero se puede saber qué es lo que le pasa a la gente por la cabeza? ¿Qué necesitan como prueba? ¿Necesitan que el Dios Padre todopoderoso que todo lo sabe y todo lo ve, baje a la tierra en ropa interior y baile el cha-cha-cha?

Me vuelvo a reír yo de la justicia, que gente que roba una barra de pan para poder comer acaba en la cárcel durante meses, y gente que está más que sabido que roban y que se han reído, ya no de una Comunidad Autónoma (la cual los ha vuelto a votar y son los mismos que les han absuelto – que en este tema  más vale no entrar), sino de todo un país.

Ahora nos va a tocar escuchar declaraciones de: ¡Os dije que era inocente y me habéis trinchado!  Preparémonos para ver caras de chulería y prepotencia en las portadas de todos los periódicos y en las televisiones.

No se para que tenemos miles de jueces que se pasan años y años estudiando si finalmente, es un jurado popular el que toma la decisión.

¿Justicia? ¡Y una mierda! Lo vuelvo a repetir por activa y por pasiva, y ya no solamente por hoy, ya es por todo lo que llevamos viviendo durante los últimos meses de resoluciones de jurados populares y jueces.

Pongámonos todos a robar pues, que viva la corrupción y el saltarse el código civil. Si cometemos un delito que sea a lo grande; parece que solo por los pequeños y por los de supervivencia se va a la cárcel.

Yo creo que esta tarde me voy a rapar la cabeza, ¡a mí no me toman el pelo ni una sola vez más!