902: el tragaperras telefónico

Posted on marzo 24, 2012

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Cuando las empresas piensan en atención al cliente, ¿qué debería ser lo primero que se les pasase por la cabeza? A mí se me ocurre: atención, escuchar, resolución de problemas, ayuda, satisfacción del cliente, que hablen bien de mi empresa, etc… pero por un lado, todo eso se desvanece en el momento en el que la persona que se encuentra al otro lado del teléfono contesta… eso sin olvidar los 10 minutos en espera que nos han tenido, los cuales ya nos han costado unos 10 euros… ¡fantástico! ¿no? Y después se preguntarán por qué muchas de las personas que llamamos para reclamar ya empezamos con un tono elevado la conversación.

Los teléfonos 902 me parecen uno de los timos de la era moderna que sigue sacándonos los euros de una manera totalmente descarada. Si yo llamo a Endesa, por nombrar una empresa así… al azar…; para reclamar por la desorbitada factura que nos han emitido, es por qué quiero que me devuelvan el dinero que descaradamente me han cobrado. Pero claro, si la llamada me va a costar 30 euros entre los minutos de espera hasta que me atienden, la persona que me atiende al otro lado del teléfono que parece que ha sido entrenada para procesar la información a la velocidad a la que se reproduce un caracol, y el ratito de espera hasta que consulta los datos y me puede dar una respuesta… ¿realmente me vale la pena llamar si se trata de una reclamación de 28 euros por ejemplo? (en este caso os aseguro que si me vale la pena gastarme 30 euros en la llamada, pero este es otro tema al que entraré a hablar con la futura subida de la luz, no os ansiéis).

Sinceramente, el 902 me resulta una forma de evitar que los clientes nos pongamos en contacto con las empresas para reclamar o para abrir incidencias, y si lo hacemos, preparemos los bolsillos, porque la queja no nos va a salir gratuita. Lo que todavía no comprendo es porque la OCU no está tomando carta en el asunto, cuando es claramente una barrera para que podamos ejercer nuestros derechos como consumidores.

Por otro lado, están los dichosos 901 en los que los gastos dicen que son compartidos… más de 35 minutos me he pasado con mi banco al teléfono para realizar unos cambios, si hubiese sido en una llamada aun me pasa, pero que esto haya sucedido en 3 llamadas… me supera. Eso si, se corta la llamada a mitad, y aún teniendo tu teléfono; ¿os creéis que se dignan a llamar? No no, no vaya a ser que  les entre una rampa en el dedo al marcar.

A mi estos teléfonos me recuerdan a las pitonisas que te adivinan el futuro a las 3 de la mañana en cualquier cadena nacional, un absoluto timo.

Desde mi pequeña parte de mundo virtual os recomiendo que os pongáis manos a la obra buscando las equivalencias de los 902 en teléfonos nacionales, yo no vuelvo a invertir medio sueldo en llamadas ni “jarto vino”.